martes, 22 de mayo de 2012

Los orígenes de las hadas

Desde los tiempos más primitivos, el misterio de las hadas ha sido objeto de especulación humana. ¿ Qué son las hadas? ¿ De dónde vienen? 

La mitología escandinava relata cómo los gusanos que salían del cadáver del gigante Ymir se transformaban en elfos claros (las elfinas) y elfos oscuros. Las elfinas, que viven en el aire, son criaturas bondadosas y felices, pero los elfos oscuros, que tienen sus dominios  en las regiones subterráneas, son morenos, malignos y atizonados.

En otros lugares, se cree que son ángeles caídos ; o paganos muertos que no son lo suficiente buenos para ir al cielo pero tampoco son demasiado malos para ir al infierno, se quedan obligados a vivir eternamente " en medio " de las oscuras regiones del reino intermedio.

Estas son algunas creencias de los lugares de donde vienen la hadas (elfinas) o elfos.

Cuando esté menos cansada seguiré con el cuento.

martes, 1 de mayo de 2012

Necesidad


Cuando pensamos en hacer el blog, la idea inicial era la unidad. No del contenido. Imposible siendo quienes y cuántos somos (tres pero parecemos más). Una manera especial de crear un vínculo. No estoy, pero escribo y vosotros me leéis, o me sobrescribís, o comentáis, u os reís… y viceversa. Permanecemos juntos.

Cuando escribes te compartes. Escribir para uno mismo es de bobos. No es petulancia ni deseo de reconocimiento. Tu palabra, en otros, ya no es tuya y suena diferente. Iba a decir que como cuando corres: también ella toma distancia, aunque ahora eres tú quién la observa.

Palabra, viaje, destino… Cada cuento, cada historia, cada poema, constituyen una etapa más, un paso intermedio que complementa a otra etapa en el transcurso de ese viaje por esa (esas) carreteras y que sólo tienen un destino: la vida.

Ellos escriben. Nadie les vigila. Ni siquiera tú, lector. Eligen libremente qué poner, o cuándo hacerlo. Y a mí me gusta esa libertad que este espacio les otorga. No hay normas, no hay corrección. Ni tan siquiera cuando la escritura se comparte. Y lo mejor es que siendo un juego no jugamos y además aprendemos… de nuevo a vivir.

Esto es una humilde confesión.

El niño mudo

Hoy, os voy a contar un poema de Federico García Lorca llamado el niño mudo.

El niño busca su voz.
( La tenía el rey de los grillos.)
En una gota de agua 
buscaba su voz el niño.

No la quiero para hablar;
me haré con ella un anillo
que llevará mi silencio 
en su dedo pequeñito.

En una gota de agua 
buscaba su voz el niño.

( La voz cautiva, a lo lejos,
se ponía un traje de grillo.)




sábado, 28 de abril de 2012

El Misterio de la Noche

Hola, soy Minilokoo. En realidad ese no es mi nombre, como supongo ya os habréis dado cuenta. Tampoco importa demasiado por qué me llaman así ni cómo me llamo. Soy el "uno más" de la carretera y también escribo o, al menos, cuento historias, y eso es lo que importa.

Hoy, el mayor, hace esta breve presentación mía (tiene más labia que yo, por algo es más mayor, claro) y me cede "los trastos" de escribir para que os cuente, ahora sí que yo y sólo yo, una histoira que hace poco he inventado. ¡Ojo!, ni el mayor, ni la otra (ahora enfadada -nunca sabremos por qué-), van a tocar ni una sola línea de lo que yo comienzo a escribir.

Érase una vez, un niño que quería descubrir quién había robado la noche en Manzanares El Real. También ideó un plán para devolverla. Pero le faltaba gente para poder hacerlo y, ¡de repente!, apareció un buitre que era amigo de un ave rapaz que también se unió al grupo de investigación.

Después de un día de mucha lluvia subieron a una cueva de La Pedriza y en ella encontraron al ladrón convirtiendo la noche en agua. El ladrón se dió cuenta de lo importante que era la noche para el pueblo y la devolvió. Y todos fueron felices para siempre.

FIN
Espero que os haya gustado.
 



lunes, 23 de abril de 2012

195 metros

Se ha escrito mucho sobre el porqué de los 195 metros finales de una maratón. Que si era la distancia que separaba la línea de meta del Palacio de Buckinghan donde esperaba la familia real británica, que si llovía y se hubo de trasladar la tribuna de autoridades esos 195 metros para que no se mojaran... etc, etc. Sea cual sea la razón, lo que es totalmente cierto es que es en ese pequeñísimo instante de espacio-tiempo en el que el corredor entra en otra dimensión. Libera las pocas fuerzas que le quedan, maldice esos casi 200 metros, grita su dolor, siente el asombro de la gesta, flota entre ánimos anónimos, busca a los suyos para hacerles partícipes de su miedo, de su felicidad, de su entusiasmo, de sus lágrimas, de la frustración de sentirse fracasado y de la emoción de sentirse un dios.

Circular.

Eternidad en ese eterno intervalo fue lo que me ofrecieron ayer dos manitas agarradas a las mías. No sé lo que dije, sólo que les quería todo, que era lo más inmenso que había vivido, que llegábamos, que corría por ellos, que ellos me habían llevado hasta allí, que era feliz... y lo era, y lo soy. Parafraseando a Kavafis diría que al recordar esos instantes en mi mente todo se remueve y los encuentro y escucho su último aliento, y el primero.

Corro para distanciarme. Ellos me acercan porque son todo.

martes, 17 de abril de 2012

Eating like the zombies

Así que le dije a papa : vamos hacia Colmenar.

El CRU, por si no lo sabéis, es el Centro de Residuos Urbanos; vamos, el lugar donde se lleva la basura para su tratamiento. Cuando llegan los camionesse pasa la basura por un colador gigante donde se clasifica en diversos tamaños: pequeño, mediano y grande. La basura pequeña y la mediana la llevan a un tubo que la aspira hacia arriba y por otro que la mezcla con otros objetos para el posterior reciclaje. La basura grande pasa a unas cintas transportadoras que la llevan a una zona donde unas enormes cuchillas la trituran y unas prensas neumáticas las aplastan dándolas forma de cubo.

Le dijimos a Leonardo Dantés que continuara cantando para que los zombies nos siguieran. Al llegar al CRU, dirigimos a los zombies hacia el colador gigante, donde fueron cayendo todos hasta que no quedó ni un solo muerto viviente en el exterior. El colador gigante empezó a moverse hacia la cinta transportadora donde comenzó el último baile: bien troceaditos, bien aplastaditos y ¡TATACHÁN!: al final del todo nos encontramos con una gran pila de cubos de zombies.

Tanto susto, tanto miedo, tanta incertidumbre... ¡¡¡CUÁNTA HAMBRE NOS ENTRÓ DE REPENTE!!!. Papá nos miró y nos dijo a los tres (Leonardo incluido):

- "Bueno chicos, habéis estado geniales y supervalientes. ¿Qué os parece si os invito a comer como merecéis?".

- "¡Hurra, Viva, Olé, Olé...!", exclamamos todos.

- "Bueno, ¿y a dónde queréis que vayamos?; ¿se os ocurre algún lugar especial?".

... Nadie decía nada; bueno, en realidad, todos hablábamos pero sin ponernos de acuerdo: ¡¡PIZZA, PIZZA, CHINO, CHINO, VEGETARIANO... gritaba Dantés!!. De repente se oyó a papá gritar:

- "¡¡¡¡BAAAAASTAAAAA YAAAAA!!!!...silencio, por favor: ya lo he decidido".

¿Y sabéis a dónde nos llevó?: ¡¡A LA HAMBURGUESERÍA ALFREDO'S A COMERNOS UNA HAMBURGUESA DE AUTÉNTICA CARNE PICADA ... ¡¡JAJAJAJA!!

Ahora y aquí cuadra bien la palabra fin, pariente de infinito y hermana menor de confín cerrado. (Los peces no cierran los ojos, Erri de Luca).

jueves, 12 de abril de 2012

Dancing with the zombies


Fue MiniLooko el primero en darse cuenta de que algo raro estaba pasando.

-“¿Te fijado en los “nuevos” que se están incorporando al desfile?... ¡Esos sí que dan miedo de verdad!. No sé por qué, pero tengo la sensación de que están ocurriendo cosas muy raras. A uno de ellos le acabo de meter un pisotón que si hubiera sido papá  me habría dado un sopapo que no veas y, nada, se ha quedado tan tranquilo. ¿Y ese otro que no hace nada más que mirarnos a todos  relamiéndose los labios?, … tú ríete pero a mí me está entrando un canguele”. 

-¡Anda, anda…!, ya estás con tus fantasías fantasiosas –le contesté-. Que sí, que sí, que ya están aquí LOS VERDADEROS MUERTOS VIVIENTES…. ¡jajaja!.

Viendo que no le hacía el menor caso, se fue directo hacia papá que en aquellos momentos se estaba pegando con uno de los ojos de maquillaje que se había colocado y que pugnaba por salirse de su órbita de tanto meneo y tanto baile; claro, como no está acostumbrado el pobre.

¡A ver, a ver…!, de poca costumbre nada de nada, que uno siempre dominó el pasodoble de forma magistral, lo que ocurre es que generalmente no me muestro en público y claro, cuando me ven desplegar tanto arte se quedan pasmados. Mas es cierto, el pequeñajo se lanzó contra mí y de forma atropellada me soltó:

-"¡papápapáquesossonzombisdeverdad… miramira…!”

Uno de los recién incorporados enganchó por la cola a un perro pequeño que llevaba una señora de paseo y en un visto y no visto se lo zampó… ¡con collar incluido!

Rápidamente atraje a los niños hacia mí y… 

¡Pero qué dices, si te entró una temblona que casi te tenemos que sujetar para que no te cayeras!.... ¡menudo valiente!.

 ¡Eh, eh… que eso no es cierto, lo que pasó es que tenía las piernas algo machacadas de la marcha y, ya sabes, la rodilla, el talón, la ciática …! 

-"¡Ni el uno ni el otro, si no llega a ser por mí ahora mismo no estaríais contando lo que pasó!".

Bueno, bueno…, todos tenemos un poco de razón: yo temblaba de miedo, vosotros me sujetasteis y os sujetasteis a mí y el pequeñajo al menos no se puso a chillar y, de casualidad, dio con la solución.

Debo de reconocer que, en esta ocasión,  tienes algo de razón. Temblábamos de miedo, pero más aún al comprender que ¡éramos los únicos que parecíamos habernos dado cuenta de lo que estaba sucediendo!. Había que hacer algo, y rápido, o en poco tiempo Madrid se convertiría en una auténtica CIUDAD ZOMBIE.

Fue en ese instante de terror cuando MiniLooko dijo:

-“Si pudiéramos meterles a todos en un autobús y llevárnoslos lejos… pero, claro, ¿quién les va a convencer para que lo hagan…?” 

¡Esa era la idea!: reunir a los zombies auténticos y sacarlos de allí antes de que se comieran a todo bicho viviente...

En ese momento empezó a sonar a todo volumen el “Zombifícate” de Leonardo Dantés: 

“¡¡Zombifícate, zombifícate,
la Zombiterapia está superbien.
Zombifícate, zombifícate,
la Zombiterapia está superbien!!”

El zomberío auténtico se giró en pleno y se dirigieron lentamente hacia el origen del sonido que no era otro que el propio Leonardo Dantés subido en un Dos Caballos descapotable y disfrazado de un horroroso Beetlejuice.

Papá se fue rápidamente hacia él sin soltarnos de las manos y se puso a los mandos del coche diciéndole a Dantés que no dejara de cantar.

El cantante nos miró estupefacto y yo le expliqué como pude lo que estaba sucediendo. Cuando Leonardo vio cómo una de esas cosas se zampaba la cabeza de un pobre transeúnte de un bocado, se dio cuenta de que el asunto era muy serio y continuó con la voz algo más temblona: 

“En el Árbol Zombi es la salida 
de la marcha más divertida. 
Muertos vivientes, caminantes
y no muertos inquietantes

calles y plazas de Madrid 
recorren con ganas de sentir 
sensaciones nuevas
que a otra galaxia llevan.”

Despacio, muy despacio… a ritmo de zombie, vaya, nos dirigimos... ¡¡¿hacia dónde?!!!.

 - “¿por qué no les llevamos al río?”  

¡Pues claro, esa era la solución…!, pero… ¿a qué río,  si lo que hay en esta ciudad no alcanza ni la categoría de reguero?!.

Me quedé pensativo un instante: efectivamente, esta ciudad no tiene río, pero tiene algo mucho más peligroso para un zombie: ¡¡LOS TÚNELES DE LA M30!!.

A la entrada de ese laberinto infernal empezamos a perder las primeras unidades de zombies: unos se equivocaban de túnel, otros, los más, se daban cabezazos en las paredes desesperados por no encontrar una salida, otros tantos se quedaban petrificados al ver cómo les retrataba una cámara oculta sin saber qué había hecho. 

Mientras tanto, Leonardo canta que te canta y la muchachada sigue que nos sigue. 

Muchos quedaban todavía cuando recordé una de las cosas que había hecho esta última semana en el Colegio: la visita al CRU de Colmenar Viejo. Allí debería estar la solución definitiva del problema.

continuará ... o no.